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Diferencias entre los métodos pedagógicos alternativos: Montessori, Waldorf, Reggio Emilia y Pikler

Existen métodos de enseñanza alternativa Montessori, Waldorf ... 
Existen métodos de enseñanza alternativa Montessori, Waldorf, Reggio Emilia Y Pikler que, a diferencia del sistema educativo convencional, proporcionan a los niños herramientas para ser más autodidactas.
Se conocen como métodos de enseñanza alternativa a aquellos que difieren del sistema educativo convencional, aunque no son una novedad, ya que llevan décadas funcionando. Existen colegios que basan su sistema pedagógico en alguno de estos métodos que, además, también se pueden utilizar como actividades extraescolares, como es el caso del método Kumon.
En una época en la que el fracaso escolar alcanza cotas de hasta el 30%, y resulta especialmente significativo en algunas comunidades, los expertos advierten que la prevención a tiempo, es decir, en primaria, es la mejor forma de evitar que los alumnos fallen al llegar a la educación secundaria (que es donde se produce, de hecho, la mayoría del fracaso escolar, que puede conducir incluso al abandono precoz de los estudios).
Compartimos con fines educativos – pastorales la siguiente publicación en donde tratamos de diferenciar cada uno de los métodos ya mencionados, creemos que será de gran ayuda para los docentes y sobre todo para los padres de familia.

1. MÉTODO MONTESSORI
El método Montessori se basa en la creencia de que cada niño puede aprender de forma espontánea todas la habilidades que requiere para su vida adulta. En los colegios Montessori los niños aprenden a escribir, a leer y a contar de una forma diferente a los colegios tradicionales, dejando que cada niño descubra esos conocimientos según se van desarrollando sus habilidades cognitivas y sin presión.
Como cada niño es diferente y tiene un ritmo diferente, el papel de los profesores del método Montessori también varía respecto a la educación convencional. El profesor observa y analiza a cada niño mientras el niño va descubriendo los conocimientos por sí mismo y le dirige hacia aquellas actividades que pueden potenciar su desarrollo de forma más natural.
No hay castigos, no hay competitividad entre los alumnos, sino respeto hacia el desarrollo individual. Por eso se trata de una educación más personalizada a pesar de que las aulas son compartidos por niños de todas las edades. Y mientras que el aprendizaje de los más pequeños se basa en el trabajo individual, ya en primaria se potencia más el aprendizaje en grupo.
Las ventajas del método Montessori en la educación de los niños
Este método alternativo de educación para niños encuentra numerosas ventajas. La más evidente es la actitud que toma el niño a la hora de ir al colegio. Mientras que en los colegios tradicionales los niños se toman el aprendizaje como una obligación y en ocasiones temerosos de no dar la talla, en los colegios Montessori los niños disfrutan aprendiendo a su propio ritmo.
Esta particularidad del método Montessori protege la autoestima de los niñosenseñándoles desde la infancia que todos tenemos unas habilidades y que son esas las que tenemos que potenciar. Además, los niños Montessori aprenden en un entorno de libertad y de respeto que les ayudará en un futuro a incorporarse a la sociedad con todos los valores y garantías.

Pero uno de los valores más interesantes del método Montessori es la autonomía que proporciona a los niños. Desde el primer momento, el niño descubre el valor del esfuerzo personal y se acostumbra a su propia autodisciplina a la hora del aprendizaje. Sus logros y su trabajo se ve reconocido y recompensado y es cuando comprende que depende de sí mismo para seguir aprendiendo y avanzando. Sin duda, uno de los valores más importantes que le resultará de mucha ayuda en su vida adulta.

2. MÉTODO WALDORF
La pedagogía Waldorf data de inicios de 1900, pero sus principios todavía se aplican.Este método educativo fue ideado por Rudolf Steiner, un filósofo austriaco, poco después de la Primera Guerra Mundial. A este educador le dieron la tarea de dirigir una escuela para los hijos de los empleados de la fábrica de cigarrillos Waldorf, de ahí el nombre del método.
Sin embargo, poco tiempo después las escuelas Waldorf fueron prohibidas, aunque muchas siguieron funcionando al margen de la ley, hasta que se volvieron a retomar cuando terminó la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando el modelo educativo se extendió a otros países. De hecho, en la actualidad existen miles de escuelas que siguen este método de enseñanza. España no se ha mantenido ajena a este modelo, el cual se comenzó a aplicar a finales de 1970.
Las 3 etapas del desarrollo que propone el método Waldorf
La pedagogía Waldorf se enfoca en potenciar las habilidades manuales y artísticas desde una edad muy temprana. Su principal objetivo consiste en estimular las potencialidades de los pequeños con la guía de los adultos, pero en un ambiente no directivo. Este modelo divide la infancia por etapas, para las cuales propone diferentes actividades educativas.

a. Primera infancia
Hasta que el niño tiene 7 años la educación se enfoca únicamente en el juego y el descubrimiento. En esta etapa tanto los padres como los maestros tienen la misión de crear un ambiente que estimule el aprendizaje, el juego libre y la imitación. Durante estos años el niño solo debe descubrir su entorno y aprender a dominar sus habilidades motoras.
b. Edad escolar
Esta etapa, que se extiende desde los 7 hasta los 14 años, se centra en potenciar la imaginación de los niños. De hecho, este método le brinda un papel protagónico a la imaginación ya que asume que esta capacidad es central para que los niños puedan desarrollar su inteligencia y apropiarse de los conocimientos. Para potenciarla se recurre fundamentalmente a las actividades artísticas.

c. Adolescencia y juventud

Esta etapa empieza a los 14 años y dura hasta los 21 años. Durante este período los adolescentes y jóvenes reciben materias que le permiten ampliar el conocimiento de su realidad y entorno.
Le recomendamos leer el artículo completo de Jennifer Delgado en:  ¿EN QUÉ CONSISTE LA PEDAGOGÍA WALDORF?
3. MÉTODO REGGIO EMILIA
La Metodología Reggio Emilia, que lleva el nombre del pueblo italiano donde se originó en la década de los 70, es un innovador sistema de enseñanza. Fue desarrollado por el pedagogo Loris Malaguzzi, quién introdujo el arte en las escuelas infantiles defendiendo que los alumnos aprenden por medio de la observación para, finalmente, poder desarrollar sus propios proyectos creativos.
En los principios Reggianos prevalece “la pedagogía de hablar por la pedagogía de escuchar”. Así, se trata de una filosofía educativa elaborada por las personas que forman parte de la educación cotidiana de los niños/as: los padres, educadores, maestros, artistas y, los mismos niños/as.
El medio natural se incorpora, en la medida de lo posible, en todas las actividades educativas y los idiomas constituyen la herramienta para el desarrollo y comprensión del mundo que les rodea.
Hacer es la forma de aprender
La Metodología Reggio Emilia se basa, según afirmaba Loris Malaguzzi, en que las ideas surgen a partir de experiencias reales que originan consecuencias reales.
El Método Reggiano es mucho más que llevar el arte a las aulas. Es un método de enseñanza vivencial que tiene que ver con el compromiso de todos los miembros de la comunidad educativa en la enseñanza de los niños, para conseguir que estrechen lazos de comunicación con el mundo.
El papel del docente es escuchar al alumno, dejarlo que lleve la iniciativa y guiarlo de una manera productiva. Es una metodología que orienta y potencia la capacidad intelectual de cada niño/a. El alumno/a se compromete en proyectos a largo plazo que se desarrollan en un ambiente relajado, saludable y lleno de amor.
El bienestar del niño/a es considerado muy importante para que pueda aprender. Así, deben tenerse en cuenta los derechos de los niños/as no solo sus necesidades.
Objetivos e ideales
El principal objetivo de la Metodología Reggio Emilia es crear una escuela activa, inventiva, donde predomine la investigación y la reflexión y, un lugar que posibilite el bienestar de niños/as, educadores y familias para así intensificar las relaciones entre todos ellos.

Los ideales más importantes que se persiguen son:
  • Rechazar una educación y cultura que valora los aspectos cognitivos y menosprecia lo que no sea lógico, los sentimientos, y la afectividad en general.
  • Partir del principio de que los niños/as aprenden por sí mismos, como resultado de las actividades realizadas y el uso de los recursos disponibles.
  • Fomentar la bidireccionalidad, en cuanto a que las habilidades de adultos y niños/as se intercambien, para permitir que vayan apareciendo las capacidades de aprendizaje que el niño/a ya posee. Con este principio se pretende desarrollar un pensamiento personal propio y autonomía de acción.
4. MÉTODO PIKLER 
Emmi Pikler (1902-1984) estudió pediatría en Viena y desarrolló su carrera profesional en Budapest. El año 1946 recibe el encargo de dirigir una institución para huérfanos y niños/as abandonados menores de 3 años. La II Guerra Mundial había dejado una gran cantidad de niños/as huérfanos/as que vivían acogidos en orfanatos en condiciones lamentables. Pikler se propuso modificar la situación demostrando que estos niños podían educarse y crecer en condiciones adecuadas, aun residiendo en una institución. En 1970, el instituto Lóczy fundado por Pikler se convirtió en un centro de educación e investigación para la mejora del desarrollo de los más pequeños. Emmi Pikler dirigió el Instituto que trae ahora su nombre hasta 1979. Hoy, más de cien años después del nacimiento de su fundadora, el Instituto Pikler continúa acogiendo niños con el mismo rigor y la misma preocupación en su bienestar, con la misma voluntad incansable de ofrecer a cada cual aquello que necesita. Si tienes curiosidad para saber más acerca de Emmi Pikler, te dejo un enlace aquí.
Los principios fundamentales del pensamiento de la doctora Pikler son:

a. El valor de la actividad autónoma

El pensamiento de Pikler tiene como base la confianza y el respeto al/la niño/a, considerándolo una persona desde el nacimiento, una persona que es parte activa de su propia evolución, una evolución que se basa en la actividad y en la autonomía. Emmi Pikler confía en el niño, en la capacidad innata y social del aprendizaje de los bebés, cree en su capacidad de desarrollo autónomo. Busca favorecerlo respetando su iniciativa en el proceso de evolución de sus movimientos libres, en la manifestación de su desarrollo psíquico, en su juego, en su pensamiento y en su comunicación con los/las otros/as.
Cuando el/la niño/a actúa por su propia iniciativa e interés, aprende y adquiere capacidades y conocimientos mucho más sólidos que si se intenta inculcar desde el exterior estos mismos aprendizajes.

b. El valor de una relación afectiva privilegiada y la importancia de la misma

Para un desarrollo autónomo hace falta primero un apego seguro. Es muy importante sentirse querido y tranquilo para confiar en uno mismo así como en los demás.
Romina de Teta-à-porter
El adulto no interviene de forma directa en la actividad del niño, ni para distraerlo, ni para ayudarlo en sus acciones, ni imponiéndole una estimulación directa o una enseñanza que, en lugar de ayudar a la actividad y a la necesidad de autonomía del niño, lo convierten en un ser pasivo y dependiente. El adulto sólo estimula las actividades de una forma indirecta, creando las condiciones de equilibrio del desarrollo emocional, afectivo, psicomotor e intelectual:
  • Seguridad facilitada por un vínculo profundo y estable, por un interés auténtico y una actitud de respeto por parte del adulto hacia el niño.
  • Valor afectivo del sentimiento de competencia que el niño percibe no sólo en sus relaciones con el adulto sino también en aquellas que inicia con motivo de su actividad autónoma.
  • Riqueza y adaptación del entorno del/de la niño/a, diversidad del material que se pone a su disposición, que responde a sus gustos y a las diversas posibilidades de experimentación en función de su estadio de evolución.
  • Riqueza del lenguaje durante los intercambios: gestos, palabras y otros medios de expresión propuestos por el adulto que permite al niño situarse convenientemente en los acontecimientos que lo afectan.
  • Respeto hacia el ritmo de las adquisiciones motrices de cada niño, que siempre se encuentra en una situación que domina por sí mismo, y no se ve forzado a adoptar una postura que sobrepase sus posibilidades.
c. La necesidad de ayudar al/la niño/a a tomar conciencia de sí mismo y de su entorno
Los niños sanos se interesan por el mundo que los rodea y consecuentemente actúan. Para que puedan desarrollar su iniciativa, Pikler considera imprescindible proporcionarles en primer lugar un marco de vida estable, tanto física como psíquicamente, un adulto de referencia para cada niño, unas curas cariñosas y unas atenciones personalizadas al máximo, que les dan la seguridad necesaria para su actuación libre e independiente. En este contexto es imprescindible facilitarles un entorno y un material adecuado a las necesidades funcionales y a sus intereses.
Sabemos de qué manera el niño acoge, en cada edad, a los adultos conocidos o desconocidos cuando ve que se le acercan, pero casi no sabemos qué le pasa al niño, contento y satisfecho, cuando nadie lo ve, cuando juega en el lugar donde lo hace habitualmente, un lugar espacioso, adaptado a su libertad de movimientos y provisto de variedad de materiales, previamente estudiados, tanto motrices como manipulativos. Para el/la niño/a, este tiempo es tan importante y valioso como los que puede pasar en nuestra compañía. Si podemos observar al/la niño/a en estos momentos sin que él nos vea, nos damos cuenta de su actitud de exploración, tranquilidad y alegría.

MANUAL DE ESTIMULACIÓN MONTESSORI PARA NIÑOS Y NIÑAS PREESCOLARES

Montessori es más que una metodología de trabajo, es una filosofía de vida, basada en un profundo respeto por la personalidad del niño y la niña, permitiendo su desarrollo intelectual, psíquico y social, asentada en los principios de libre elección, desarrollo de la voluntad, acción y respeto, constituyéndose en cimientos y bases para entregar a los niños y niñas una educación que transcienda la experiencia del salón de clases, una educación como ayuda para la vida.

Sin duda a través de estas herramientas que adquieren los niños en los ambiente Montessori, lo ayudan no sólo en su desarrollo en el área cognitiva sino también en el desarrollo emocional en el aprendizaje de habilidades sociales y de valores importantes como el respeto, la confi anza en si mismo, la cooperación y la libertad.
En el método Montessori se distinguen tres elementos centrales llamado “triada”, donde se reconoce al niño o niña, el ambiente y el adulto.

ÁREAS DE TRABAJO MONTESSORI

1. Vida práctica:

Prepara al niño para la vida. Pone en contacto con materiales que desarrollan la autonomía, independencia, concentración, coordinación, el orden interno y externo.
[socialpug_tweet tweet=”Los materiales que utilizan son agua, semillas, alimentos, objetos de limpieza y variados utensilios de la vida cotidiana.” display_tweet=”Los materiales que utilizan son agua, semillas, alimentos, objetos de limpieza y variados utensilios de la vida cotidiana.”]

2. Sensorial:

Da experiencias concretas de sensibilización a través de los sentidos, utiliza materiales específi cos de desarrollo y que facilite su relación con su mundo interno y externo.

3. Matemáticas:

[socialpug_tweet tweet=”Introduce al niño en el concepto de cantidad y en el símbolo, desarrolla la capacidad de agrupar, seleccionar, ordenar, sumar y a más largo plazo lograr la abstracción.” display_tweet=”Introduce al niño en el concepto de cantidad y en el símbolo, desarrolla la capacidad de agrupar, seleccionar, ordenar, sumar y a más largo plazo lograr la abstracción.”]

4. Lenguaje:

Permite el enriquecimiento de vocabulario e introduce a la lectura y escritura.

5. Ciencias:

Pone en contacto al niño con la materia, el espacio, la energía, tiempo y su medio, a través de la observación y de la experimentación concreta. Sensibiliza hacia el medio ambiente y estimula actitudes ecológicas con el planeta.

6. Expresividad:

Ofrece al niño una variada gama de materiales y técnicas que a través de su propio trabajo le da experiencias que estimulan a su creatividad que le permiten un goce estético.

LA NEUROCIENCIA Y EL MÉTODO MONTESSORI

El afecto y el respeto de los ritmos individuales de cada niño y su propia realidad, podrán encontrar una nueva o mejor iluminación pedagógica con los descubrimientos que nos trae este artículo de la página La Mente es maravillosa, y que compartimos con fines únicamente educativos – pastorales, esperando que sean de utilidad para mejorar la tarea educativa, a ejemplo de tan ilustre y virtuosa educadora.

“La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejándola libre para que se desarrolle”, afirmó María Montessori hace más de un siglo. Hoy, el triángulo educativo en el que se basa su pedagogía y sus principios fundamentales están siendo evidenciados por la neurociencia.
Es más, Steve Hughes, neuropsicólogo, pediatra y padre Montessori, tiene la firme convicción tras años de experimentación de que el Método Montessori potencia ciertas funciones cerebrales que ayudan a expandir el desarrollo cognitivo. Incluso le ha puesto los apellidos al método de “sistema original de aprendizaje basado en el cerebro”.
El desarrollo neurológico  se ve potenciado por el aprendizaje a través de la metodología Montessori. Esta afirmación no solo se puede respaldar en cientos de casos de desarrollo exitosos desde su fundación, sino por los distintos descubrimientos que la neurociencia actual ha realizado. Veamos 5 de ellos:

1.Las manos son el instrumento del cerebro

“Con las manos concibe el ser humano su entorno. Ellas son las herramientas ejecutoras de la inteligencia. Las manos son creativas, pueden producir cosas. Los órganos sensoriales y la capacidad de coordinación se desarrollan a través de las actividades manuales”, afirmó María Montessori.
Hoy en día sabemos que los recursos que el cerebro emplea para procesar los estímulos sensoriales que percibe a través de las manos en sensiblemente superior a otras partes del cuerpo. Así, podríamos decir que experimentar el mundo a través de las manos es el equivalente a la entrada por la puerta grande de nuestro cerebro y, por ello, estas deben jugar un papel principal en el aprendizaje.
En la imagen podemos observar lo que se denomina “homúnculo motor y homúnculo sensorial”. Este término se usa para describir una figura humana distorsionada dibujada para reflejar el espacio sensorial relativo que nuestras partes corporales representan en la corteza cerebral. En ambos homúnculos vemos cómo las manos son sensiblemente más grandes que otras zonas.

2.La experimentación natural potencia las capacidades y competencias del niño

“La educación es un proceso natural realizado por el niño y no se adquiere escuchando palabras, sino mediante las experiencias del niño en su entorno”, afirmó María Montessori.
Favorecer la experimentación libre y natural significa animar a los niños y bebés a moverse y a comunicarse con su entorno. Los pequeños que aprenden a través de la pedagogía Montessori pasan más tiempo en movimiento que en las escuelas tradicionales; es decir, se exige una relación activa con el medio, lo cual promueve un dominio mayor de las habilidades motoras, sensoriales, emocionales y cognitivas.
Así, el beneficio de la promoción de una actitud activa en relación al entorno hace a bebés y niños más competentes a la hora de reconocer las intenciones ajenas. Este descubrimiento se apoya en distintas investigaciones sobre los beneficios del juego con manoplas de velcro para provocar una acción intencionada. En definitiva, promover que los niños hagan algo les ayuda a aprender más rápido que la mera observación, tal y como asevera el texto publicado en 1981 por Kandel y colaboradores.

3.Las funciones ejecutivas y Montessori

Las funciones ejecutivas son aquellas habilidades cognitivas que nos permiten manipular ideas mentalmente. Estas capacidades mentales promueven la resolución consciente, activa, voluntaria y eficaz de los problemas que se presentan en la vida cotidiana.
Aprender a ser flexibles y a aceptar los cambios en el entorno, concentrarnos en una tarea, continuarla con un objetivo, resistir nuestros impulsos y retener la información en nuestra mente para operar con ella son habilidades indispensables para un correcto desarrollo.
El término “funciones ejecutivas” clasifica estas habilidades en tres categorías: inhibición, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva. Si estas funciones no están bien desarrolladas, se puede incluso diagnosticar erróneamente trastornos como el TDAH u otras dificultades de aprendizaje.
Desde la pedagogía Montessori, desarrollada en un momento en el que no se conocía esto, se ayuda a desarrollar estas funciones con distintas actividades como por ejemplo la espera, la búsqueda de material traspasando un laberinto conformado por compañeros realizando otras actividades, etc. Las investigaciones evidencian que los niños que han asistido a centros de pre-escolar Montessori, muestran una ejecución mejor en esta familia de procesos mentales cerebro-espinales.

4.Los períodos sensibles o ventanas de la oportunidad en la infancia

María Montessori observó que en la infancia se daban períodos sensibles para el aprendizaje. En estos momentos evolutivos reside un gran potencial neuroemocional y, por ello, la educación es primordial. Concretamente, es esencial que en el período de los 0 a los 11 años los niños exploren su mundo de la manera más autónoma posible.
Así, de manera global podemos hablar de la creación de microcosmos o micromundos Montessori. Esto es la creación de un entorno puramente infantil: muebles del tamaño de los niños, juguetes que potencien la exploración y la flexibilidad cognitiva, etc. La neurociencia ha identificado estas etapas en las que el cerebro necesita de una cierta estimulación para desarrollarse.

5.Las neuronas espejo como base del aprendizaje

Que los niños viesen y experimentasen el mundo es la base de la inquietud que inculca la metodología Montessori entre los más pequeños. Las neuronas espejo, las cuales se encuentran en el lóbulo frontal, ayudan a absorber la información del entorno a través de los sentidos. Esto fue descubierto por María Montessori mediante la observación y posteriormente corroborado por el hallazgo de estas neuronas especializadas en la imitación.
Como vemos, el método Montessori es un método que está obteniendo un gran respaldo científico y que debe seguir siendo estudiado de manera exhaustiva, ya que garantiza la creación de un universo basado en el afecto y el respeto de los ritmos individuales de cada niño y entorno.

Montessori y las funciones ejecutivas

Satyam - Una Educación Consciente 
Imagina un aeropuerto cualquiera; imagina que estás al mando del control del tráfico aéreo de dicho aeropuerto; sabes, que gran parte de tu trabajo pasa por manejar aviones que van a despegar o van a aterrizar, aviones que se mueven en muchas pistas con una perfecta sincronización. Imagina ahora que esa torre que coordina todo el tráfico aéreo es el cerebro de tu hijo que, a la vez que maneja gran cantidad de información, debe evitar distraerse. Imagina ahora lo importante que es el trabajo de las funciones ejecutivas desde la primera infancia.
Las funciones ejecutivas suponen por tanto un ingrediente clave para el rendimiento del niño a lo largo de toda su vida. No se trata únicamente de aprender el lenguaje o aprender los números o los colores. Además, debemos ser efectivos a la hora de trabajar con los demás, de evitar distracciones, de manejar demandas múltiples, etc.
Si hay algo de lo que una escuela Montessori debe estar satisfecha en los tiempos que corren, es el de trabajar algo de suma importancia para el ser humano como son las funciones ejecutivas. Digo “en los tiempos que corren”, pues la llegada a nuestras vidas en los últimos años de los dispositivos electrónicos y su desaconsejable utilización antes de los 6 años según los expertos, hacen que niñas y niños entre 0 y 6 años no estén realizando un trabajo adecuado de sus funciones ejecutivas acorde a las necesidades de desarrollo que niñas y niños en esta franja de edad tienen como seres humanos que son.

Las funciones ejecutivas son las que nos caracterizan a los seres humanos y nos definen como seres sociales. Las funciones ejecutivas que la gran mayoría de investigadores considera como básicas son el control inhibitorio, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. Estas habilidades, relacionadas con la gestión de las emociones, la atención y la memoria, nos permiten el control cognitivo y conductual necesario para planificar y tomar decisiones adecuadas. Estas funciones tan importantes para la vida cotidiana están vinculadas al proceso madurativo de la corteza prefrontal y resultan imprescindibles para el éxito académico y, lo que es más importante, para el bienestar personal del alumno (Diamond, 2013).
En un día a día de una escuela Montessori, las funciones ejecutivas tienen un papel protagonista sobre todo en la etapa comprendida entre los 0 y los 6 años, lo que en el método Montessori abarcaría las etapas de Nido, Comunidad Infantil y Casa de niños.
Imaginemos una situación diaria del niño en el aula. Supongamos una situación en la que un niño tiene que esperar su turno para realizar una actividad. En primer lugar, el niño debe tener control inhibitorio, debe poder abandonar lo que está haciendo para permitir que otro niño tome su turno. Pero cuando le toca nuevamente su turno, también tiene que recordar qué es lo que se supone que debe hacer y entonces es donde se requiere de la memoria de trabajo. Si los niños a los que les toca el siguiente turno no hacen algo imprevisible, el niño de nuestro ejemplo debe ser capaz de ajustar lo que hará enseguida, y esto último en lo que requiere de flexibilidad mental.
Este sencillo ejemplo, aclara por ejemplo cuestiones del tipo de por qué en Montessori solo hay un material de cada tipo, obligando así a los niños a tener que esperar su turno para poder trabajar con él; o por qué en Montessori los niños pueden observar el trabajo que realiza un compañero siempre que lo hagan con sus manos atrás y en silencio, de tal manera que respeten al compañero que está trabajando a la vez que “aprenden a esperar”; o por qué en Montessori, los niños tiene que esperar a que el Guía les realice la presentación completa de un material antes de que ellos puedan trabajar con él; o por qué en Montessori existen “límites lógicos” donde un niño adquieres numerosas rutinas donde la espera para después poder realizar la actividad es algo que forma parte en bastantes ocasiones al día de una rutina diaria de un niño.
Trabajar las funciones ejecutivas es algo así como “ir al gimnasio”. De esta manera, cuanto más se trabajen estas áreas cerebrales, la capacidad se vuelve más fuerte porque se aspira a fortalecer esas conexiones neurales. La función ejecutiva cambia a lo largo de la vida, aunque bien es cierto que mejora considerablemente durante los primeros años.
La sociedad del “fast life”, donde apenas si se está dejando al niño ser niño o llevar unos ritmos naturales de desarrollo, tiene hoy unas carencias tremendas en cuanto al desarrollo de las funciones ejecutivas en la primera infancia que a la postre les perjudicaran a lo largo de su vida. Niñas y niños poco o nada acostumbrados a la espera, a controlar sus impulsos, a respirar o a saber esperar para poder actuar, son el resultado hoy de una sociedad que “vomita” cantidad de falsas esperanzas y falsos aprendizajes creyendo que cuanto más ocupado esté mi hijo mejor; una sociedad que confunde aprendizaje con acumulación de conocimientos.
Hoy, donde el ser humano se encuentra sumido en una nueva revolución para su especie, en este caso la revolución tecnológica, la educación debería fijar en el trabajo de las funciones ejecutivas uno de sus pilares imprescindibles dentro de sus programaciones educativos, y no lo está haciendo. Hoy, muchos de los problemas por los que pasan niñas y niños, estoy convencido que pasan por no haber tenido un correcto trabajo de las funciones ejecutivas cuando tocaba hacerlo. Pero claro, es más fácil culpar a un niño de 4 años que a todo un sistema educativo.
La sociedad de hoy necesita educar para la vida y no solo educar para conseguir un trabajo. Defendamos una educación que acerque al niño al sentido de la vida. De forma lenta pero segura, el niño ingresa al mundo con estas habilidades le permiten llevarse bien con los demás, cambiar las reglas, ser flexibles, lograr nuevas cosas, y hacerlo sin miedo.
Si no adquirimos estas habilidades durante la infancia y la adolescencia, que es cuando se activan, estaremos realmente mal preparados para mantener un trabajo cuando seamos adultos, para criar nuestros hijos o para convivir con los demás. Básicamente, para ser parte de la sociedad.

María Montessori

“Tenemos que considerar la educación desde un nuevo punto de vista. Debemos proceder con humildad, no hay que mirarnos a nosotros mismos con la autoridad de los grandes filósofos, grandes reformadores sociales que imponen la reforma de la escuela, y por tanto, a la humanidad. No somos nosotros quienes debemos juzgarlo. Debemos mantenernos en la humildad y observar a la infancia, observar al niño individual, con el fin de descubrir si él mismo nos puede proporcionar una guía o nos llevan a la solución del problema”

María Montessori

«Progress in Education, The Montessori Magazine, Vol 4″ (1950)

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La aportación del método Montessori a un mundo incierto

Hablamos con Ève Herrmann del renacer de la pedagogía Montessori, de lo que este método aporta a la alfabetización digital y otros retos de la educación.

 Interior de l’enfermería Jere WPA, en West Virginia, donde están los hijos de los mineros en el paro, 1937 | U.S. National Archives and Records Administration | Sin restricciones conocidas de derechos de autor

 

La pedagogía Montessori considera al niño como un individuo completo que debemos acompañar hacia la autonomía, respetando sus necesidades de aprendizaje. ¿Por qué un método y una filosofía de principios del siglo pasado todavía son vigentes hoy en día? Desde esta perspectiva, ¿cómo se percibe el futuro cambiante y volátil? ¿Cómo interactúa con la tecnología y los entornos digitales? Hablamos de ello con Ève Herrmann, diseñadora gráfica y autora de varios libros y guías Montessori, en ocasión de su visita a Barcelona. Compartimos con ella reflexiones sobre la educación actual, la aportación de este método y la experiencia de escolarizar en casa a sus dos hijas.
Ève Herrmann no tiene muchos recuerdos de la escuela primaria francesa donde fue a partir de los seis años, sólo recuerda que se aburría y que dibujaba mucho porqué se lo permitían. La etapa de instituto no fue demasiado agradable, ella tenía ganas de aprender y el centro no respondía a esta necesidad: «Tenía la sensación de estar con una panda de niños estúpidos y muy ruidosos, con profesores que no sabían lidiar con los alumnos.»
Herrmann se interesó por el método Montessori cuando nació su primera hija, al ver cómo era la educación francesa: «Una escuela que dirige, modela y castiga a los niños. No tenía ganas de seguir este camino y empecé a buscar, hasta que, al leer a María Montessori, constaté que se correspondía con lo que tenía dentro de mí y con lo que quería para mi hija. Y desde entonces he continuado buscando en esta dirección.»
María Montessori, que a principios del siglo pasado creó este método, empezó trabajando con criaturas con necesidades educativas especiales y riesgo de exclusión social. Enseguida entendió que también tenía sentido ofrecer aquella adaptación de espacios y materiales para atender mejor el desarrollo a todos los niños y niñas. Una de las principales características que fomentan el método es la observación exhaustiva de los niños y niñas y la aplicación del método científico y la investigación llevada a cabo por María Montessori.
El método Montessori se basa en ofrecer unos espacios cuidados, simples y agradables, donde cada elemento tiene sentido para el desarrollo de las criaturas. Dentro de estos espacios, se ofrece libertad de movimiento para que cada niño y niña decida de manera autónoma qué quiere hacer, cuánto tiempo le quiere dedicar, etc. Los materiales han sido diseñados específicamente, después de muchos años de investigación y observación, y están pensados para desarrollar distintas capacidades y habilidades, de forma que dan la responsabilidad del proceso de aprendizaje a la criatura. Herrmann cuenta que María Montessori quería que los niños tuvieran ganas de apropiarse de los materiales y que les generaran atracción; por eso cuidaba tanto estos detalles. Además, daba mucha importancia a los sentidos (como el tacto, la vista, etc.) y elegía cosas bonitas (de madera, etc.) buscando la pureza, la sobriedad o la claridad para marcar los sentidos y atraer a las criaturas.
Son materiales que permiten investigar y explorar de forma individual e independiente, posibilitan la repetición y promueven la concentración. Al mismo tiempo, fomentan el control del error, porqué es el propio material el que muestra a la criatura si lo ha usado correctamente o no, de manera que el error se introduce en el proceso de aprendizaje de forma positiva.
Herrmann cuenta la importancia del juego, con piezas de madera, por ejemplo, para preparar a los niños para un futuro cambiante: «El juego libre permitirá a los niños ser actores de la actividad, dejar que su imaginación trabaje… Y esto son capacidades y habilidades necesarias para su vida futura.»
Ève Herrmann | Francesc Balagué | Derechos reservados
La organización de las criaturas en las escuelas Montessori está pensada para fomentar el sentimiento de comunidad y las interacciones sociales, dado que los alumnos se organizan por franjas de edad amplias: de cero a tres años, de tres a seis, de seis a doce y de doce a dieciocho. Esto facilita que aprendan los unos de los otros y que se ayuden entre ellos. Herrmann destaca que en las edades tempranas este método se centra en las capacidades y las habilidades más individuales, pero a medida que los alumnos se hacen mayores se inicia la etapa llamada «Cosmic Education», en la que se refuerza la parte de comunidad y sociedad. Para fomentar las interacciones sociales de sus hijas –dado que las escolariza en casa–, dice que tiene que hacer un pequeño esfuerzo: «No quedarme en casa y salir y conocer gente. Y tenemos suerte porqué tenemos tiempo de ir a conocer gente muy distinta, de edades muy distintas, y eso da lugar a interacciones muy ricas.»
Si bien defiende que la opción de homeschooling es una metodología apta para todos los padres y madres, y que podría ser un modelo masivo de educación infantil, tiene claro que es difícil, entre otras cosas porqué el Estado no está dispuesto a crear unas escuelas en las que los niños puedan ser creadores, líderes y espíritus libres. Y, en relación con las largas jornadas laborales de muchos padres y madres, añade: «Es problemático, efectivamente, porqué se ha creado una cosa que no es natural. Los niños se encierran en la escuela, todo el día metidos en una caja, porqué no podemos estar con ellos. Y creo que debemos invertir esta tendencia. Si miramos la historia o otras culturas, incluso hay sitios en los que los padres trabajan con los niños. Aquí, en cambio, ir al trabajo con los hijos es algo impensable. Yo trabajo con mis hijas y he pedido si podía llevarlas conmigo, pero no ha funcionado.»
Si bien el método Montessori se centra en el desarrollo de habilidades y capacidades de la criatura (entre ellas, la creatividad, la autonomía, la experimentación, etc.), todavía se da bastante la espalda a la tecnología. Como explica Herrmann, en la mayoría de escuelas Montessori no se usan dispositivos tecnológicos o pantallas en edades tempranas, y en edades más avanzadas se utilizan los ordenadores sobretodo para hacer búsquedas. Y añade: «En nuestra casa la tecnología la vemos como una herramienta, no podemos vivir fuera de nuestro tiempo, no podemos decir “esto no existe”. La usaremos de forma inteligente y para que tenga una utilidad, para fabricar algo, para hacer búsquedas, etc., pero no por diversión pura.»
En cuanto al futuro del trabajo, la aparición de los robots y cómo preparar a las personas para ser competentes en estos entornos, Herrmann lo tiene bastante claro: «La base es realmente ayudar a los niños a aprender por ellos mismos, a trabajar por ellos mismos y a empezar una cosa con placer, con alegría, con todo lo que les gusta; de este modo cuando sean mayores seguirán haciendo lo mismo. Todo evoluciona, y nosotros no sabemos cómo serán las cosas dentro de veinte o treinta años, pero ellos tendrán estas ganas de crear, de actuar, de buscar información… Así pues, los niños evolucionarán de acuerdo con su tiempo.»
La gran cantidad de información disponible inmediatamente, las redes sociales, etc. son nuevos elementos que no existían cuando se diseñó este método; aun así, Herrmann constata: «Creo que es una suerte, en cierto modo, porqué con un clic tenemos acceso a mucha información, cosa que hace que la escuela sea cada vez más inútil. Los niños pueden ser cada vez más actores de sus aprendizajes, pero debemos enseñarles a hacer una selección, a saber dónde buscar información y a no creerse todo lo que leen. Hay mucha gente que cree que todo lo escrito es cierto. Y debemos mostrarles que no es así.»
Libro de Ève Herrmann que se basa en el método Montessori | Francesc Balagué | Derechos reservados
Después de muchos años centrando el grueso del aprendizaje en los libros, ahora, en un mundo hiperestimulado, uno de los actuales retos de la educación es volver a conectar a las criaturas con los materiales y los contenidos. Según Herrmann, la tecnología nos aleja un poco de los sentidos, de percibir los distintos materiales, y perdemos ese poder de atracción que Montessori empleaba.
Pero la inclusión del corriente maker en la educación conecta de nuevo con la importancia de atraer la atención y la curiosidad de los niños, uniendo la tecnología con los materiales y los objetos físicos. Makey Makey, la tableta Tiggly, LittleBits o diferentes tipos de robots como el BeeBot son herramientas que, con la ayuda de la tecnología, permiten que los niños creen, imaginen, experimenten y descubran, a la vez que conectan con algunos de los elementos básicos del método Montessori. Esta constatación también tiene mucho sentido para las instituciones culturales y los museos, pues puede dar pistas sobre la forma de enfocar la interacción con los contenidos o de formular distintas experiencias de aprendizaje.
Se pueden extrapolar muchos de los principios del método Montessori al diseño de espacios y experiencias de aprendizaje actuales, pero también en entornos digitales. Algunos de los elementos que pueden servir de inspiración para el diseño de plataformas y espacios virtuales de aprendizaje son:
  • La concepción estética y cuidada de los espacios, en contraposición a algunas plataformas complejas, sobrecargadas de funcionalidades y saturadas de información.
  • El progreso personalizado y el aprendizaje basado en competencias.
  • La avaluación formativa y los ciclos de retroalimentación.
  • Los roles del docente como guía y acompañante del proceso personal de cada alumno.
  • El objetivo de convertir a los alumnos en aprendices a lo largo de toda su vida, con pasión por aprender.
Herrmann optó por la opción más radical de escolarizar a sus hijas en casa, y ha conseguido compaginarla con su trabajo como diseñadora gráfica y escritora. Finalmente, tiene muy claros los tres factores que definen su decisión: el tiempo, la libertad y la alegría.

La importancia de la educación en tu desarrollo personal

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La educación comienza desde que abres los ojos en el día 1 y así influye en tu desarrollo.

La educación es un arma poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.

Esta frase de el legendario Nelson Mandela representa perfectamente la importancia de la educación. La formación de un individuo comienza con la primera pregunta, y termina con la última, lo que significa que puede (y debe) durar toda la vida. La formación tiene gran impacto en el crecimiento personal, que, más adelante, influye en las relaciones y el éxito en el ámbito laboral. Al enriquecer tu cerebro con información nueva y valiosa mejoras la capacidad de pensar, analizar y procesar.

Empieza desde temprano

La verdad es que un niño comienza a aprender tan pronto como abre sus ojos. Un niño está explorando y descubriendo el mundo al jugar, tocar, oler, observar y preguntar. El primer contacto que tienen los niños con la educación formal suele ser el jardín de infancia, pero hay varias opciones para la educación pre-jardín de infancia. De hecho, pueden beneficiarse enormemente de asistir a un centro de aprendizaje temprano, ya que crea la base perfecta para el aprendizaje permanente. Los niños que comienzan su educación temprana crean un hábito de aprendizaje saludable y consideran cosas tales como la lectura una parte normal de la vida, en lugar de una tarea molesta.

Ciclo educativo y el crecimiento personal

Tanto para los niños y los adultos, la educación comienza con una pregunta y continúa para la recopilación de información objetiva, colocándola en el contexto adecuado, en el que se asimila y se procesa para convertirse en un conocimiento que se ensancha horizontes. La ampliación de los horizontes es necesaria para el desarrollo personal, y va mucho más allá de la educación formal. Si tienes 40 años y eliges leer una obra importante de la literatura, como Ulises de James Joyce, tus horizontes se ampliarán acto tras acto.

La educación y la confianza en sí mismo

En palabras del autor indio, Chanakya: "La educación es tu mejor amiga. Una persona educada es respetada en todas partes. La educación vence a la belleza y la juventud ". Esto implica que tu auto-imagen será más clara y más positiva cuanto más aprendas. El conocimiento es un activo de toda la vida que nunca te pueden quitar, y siempre se puede actualizar. El aprendizaje puede mejorar tu confianza de muchas formas, mejorando tu posición en la sociedad, haciéndote sentir bien contigo mismo, permitiéndote poner adelante tus ideas de manera más elocuente, proporcionando una base sólida para una carrera y al final, desempeña un papel importante en el éxito financiero.

Más allá de la educación formal

La escolarización no es la única forma aceptable de aprendizaje. Conocimientos y habilidades adicionales se deben adquirir a lo largo de toda tu vida. El aprendizaje permanente es un camino para los que tienen una actitud positiva hacia el progreso profesional y personal. Se diferencia de la educación formal porque es un acto voluntario. Las personas pueden decidir que aprender según su contexto, su origen, historia del lugar en el que viven, los temas relacionados con el trabajo o básicamente cualquier cosa que desafíe sus mentes y de lugar a expandir sus horizontes.

El aprendizaje como habilidad

El aprendizaje es una habilidad también y hay que dominarla, sobre todo si, durante tu educación formal, eras aprendiz de corazón. Recuerda que la condición para el aprendizaje ocurra es la voluntad. Si luchas para mantenerte positivo ante el aprendizaje, es probable que no te vaya bien. El aprendizaje efectivo significa que debes encontrar la información que se va a traducir en conocimientos o habilidades. Siempre toma notas, analiza, cuestiona y reflexiona sobre todo lo que aprendas.
El aprendizaje permanente conlleva una serie de beneficios para el crecimiento personal y profesional continuo. En las inmortales palabras de Henry Ford: "Cualquier persona que deja de aprender es viejo, ya sea a los veinte u ochenta. Cualquier persona que se mantiene aprendiendo es joven ".